octubre 15, 2018

Diez años de historias




Tantas cosas han pasado durante estos años, pero la esencia aun vive. Veo las entradas más antiguas y muchos sentimientos vienen a mí, recuerdos y sorpresa por cosas que mi mente ya había dejado en el olvido. Que bello es poder ir al pasado y escarbar entre tantos momentos. No recordaba escribir tan mal... Había en esos tiempos una pereza mental considerable (no poner punto a un párrafo por ejemplo). Es vergonzoso el desastre en este blog y sin embargo es lo es, un escorial con todas sus letras.

Podría ponerme a corregir tantas cosas, pero luego pienso que tiene su gracia que este así, que algunas cosas queden como se hicieron en un principio, con todas las fallas que eso implique porque crecemos, no nacemos con todo lo necesario, vamos adquiriéndolo con el paso del tiempo que no tiene piedad.


Quisiera poder decir que tras todos estos años mucho ha cambiado en mí, pero sigo siendo el desastre que siempre fui, el tiempo no se detiene por ti. Algunas cosas simplemente no cambian... al menos ahora escribo un poco mejor.


Las historias mueren si no se logra avanzar en ellas, si las palabras se agotan o te sientes tonto al contarlas. Arrastré por tantos años la primera historia que escribí y logré terminar que cuando traté de pasarla al computador me di cuenta lo anticuada y cursi que era. Ya había pasado tantos años que ahora era obsoleta y la tiré.


A veces es mejor rendirse con el pasado, es lo que es, es lo que fue. Escribir es mi catarsis y por ello seguiré haciéndolo de la forma en que me surja, aunque nadie lea esas historias jamás, aunque pase mucho tiempo siempre habrá una hoja de papel y un lápiz que esperan por mis palabras al viento, pero es mejor que se pierdan en el todo a que mueran en el pensamiento.


Espero estar aquí en 10 años más y leer esto, recordar y reír. Que si algo llega a cambiar sea siempre para bien y que no falte nunca algo que escribir, porque el viento espera por esas palabras con ansia.